Un bebé al nacer necesita nutrirse de dos maneras fundamentales: la alimentación que nutre fisiológicamente para crecer y el afecto, nutriente fundamental para llegar a desarrollarse en personita. Sin cualquiera de estos dos nutrientes, el bebé, no puede crecer adecuadamente.

Nadie duda de la nutrición fisiológica que necesita el bebé para crecer, que está totalmente controlado por el pediatra, midiendo el peso y la talla a lo largo de los meses.

Sin embargo, cuando hablamos de nutrición afectiva, nos encontramos con teorías que llevan a la confusión en un momento tan delicado y de mucha fragilidad, al ser padres primerizos con el deseo de hacer lo mejor por vuestros hijos. Parecería, por la percusión mediática, que prevalece la idea de que el bebé necesita mucha estimulación y hay cierta moda o tendencia de que “cuanto más mejor”.

Voy a intentar aclarar estas ideas. El bebé nace con un sistema nervioso inmaduro y durante los dos primeros años va a desarrollarse mucho, pero para que esa maduración sea óptima, no se puede simplificar en teorías, que no quedan científicamente demostradas, y que dicen, que cuánto más se estimula al bebé, mejor será el desarrollo intelectual del niño. Estas teorías dan por buena una sobreestimulación. Una sobreestimulación, es un exceso y un exceso en cerebros tan inmaduros provoca alteraciones y estrés. Los bebés soportan esa sobreestimulación pero sus respuestas serán de excitabilidad o de pasividad, dependiendo de cada bebé.

Para que el bebé se desarrolle al máximo necesita como base fundamental un referente, una madre que ejerza funciones maternas de amor, seguridad y confianza que le ayude a regular, a traducir los estímulos, la información que llega al bebé del mundo que le rodea y que en muchas ocasiones es excesiva. La madre actúa de filtro, de matiz, y le expone solo a aquello que es capaz de tolerar. Esto, una madre que es quién mejor conoce a su bebé, lo sabe hacer.

El bebé llora si hay algo que le supone un exceso, y la madre atenta, le calma, le aparta, le regula y el bebé que confía en ella, se siente seguro y se calma.

El bebé necesita crear un vínculo afectivo seguro que le permita confiar y desde esa confianza de que lo que le ofrecen es bueno para él, desarrolla la curiosidad por explorar y aprender. Si en algún momento, el bebé se siente inseguro o con poca confianza, lo expresará de alguna manera y las posibilidades de que disminuya esa curiosidad, aumentan.

El bebé hasta los dos años necesita una relación afectiva segura y un entorno que le permita desplegar y descubrir poco a poco sus habilidades y capacidades y solo así, se dan las bases afectiva, psicológica y neurológica idóneas para que el bebé se desarrolle de la mejor manera.

¿Y qué es lo adecuado? Una estimulación sensorial acompañada de la figura afectiva y en el entorno natural del bebé es la adecuada. Cuando me preguntan si la natación es beneficiosa para los bebés, lo primero que pregunto a esos padres es si a ellos les gusta meterse en la piscina con el bebé. Si su respuesta es “no mucho”, les invito a buscar una actividad que a ellos les guste para compartir con su bebé. Si, por el contrario, me dice “me gusta”, pues la natación será buena para su bebé. ¡Es la motivación, el cariño, la ilusión que ponen los padres lo que hace que esa actividad estimule al bebé y sea buena para él!

A los padres de hoy en día les falta sentirse seguros en su papel de padres. Confiar en que desde el cariño y con el entorno natural que le ofrecéis van a desarrollarse al máximo.

No existen varitas mágicas, ni consejos de otros que nos puedan valer. Los padres tienen que reflexionar y cuestionarse en su papel de padres, a veces, con un profesional. Es curioso la cantidad de tiempo que utilizamos en formación de nuestra profesión y en el proyecto más importante de nuestra vida que son nuestros hijos, nos cuesta mucho parar a reflexionar. Los cambios no vienen porque ofrezca a mi hijo este o aquel producto sino porque, como padres, hacemos un trabajo de reflexión interna sobre lo que supone la crianza de un hijo y nuestras funciones como madre y como padre.